El diamante de la discordia.

Hace un rato, en Gran Hermano Vip 5, Tutto Durán, un concursante de procedencia canaria totalmente desconocido que está haciéndose pasar por famoso, nominaba a Elettra Lamborghini, nieta del magnate italiano Ferrucio Lamborghini y heredera del imperio italiano por no darle importancia a la perdida de uno de los múltiples diamantes que luce en su cuerpo en un sofá de la casa, valorado en 15.000 euros.

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Twitter se encendía casi inmediatamente en contra de Tutto al juzgar este a Elettra por su  fortuna. Las criticas le han llovido, y le continuarán lloviendo por todas partes durante estos días por atreverse a criticar a la conoocida como ‘la matadora de Italia’.

Elettra no es una persona que, en ningún momento, yo haya visto presumir de su dinero, posición económica o social. Es más, he visto con mis propios ojos como, ante la pregunta inquisitiva de otra concursante sobre su familia, ella agachaba la cabeza y respondía con evasivas. También la he oído referirse a su situación familiar y económica como ‘tremendamente afortunada’. ¿Podemos decir que Elettra Lamborghini es una persona humilde? Probablemente sí, todo lo humilde que le ha permitido una vida de comodidades y lujos interminables e inimaginables, como llevar el cuerpo lleno de diamantes, o portar sin miedo más de 160.000 euros en cada una de sus orejas. La humildad no está reñida con ser rico, pero tampoco lo está con ser pobre. La diferencia es que el pobre conoce, y muy bien, el verdadero valor del dinero.

Mientras que para alguien 15.000 euros no significan nada, para otro pueden aportar la seguridad de un hogar o la posibilidad de ofrecer una educación a un hijo.

Pero Elettra, probablemente, no sabe lo que significa la ansiedad de no tener un hogar, ser incapaz de dormir o no poder alimentar o dar cobijo a un hijo.

Tutto ya ha mencionado varias veces, fuera y dentro del encierro que ha sido desahuciado de su casa con su mujer y su hijo y que ya se ha visto en la tremenda y devastadora situación de un sin techo, sin tener un lugar digno donde vivir, como tantas personas en España y en el mundo.

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Elettra no tiene la culpa de ser quien es, de haber nacido en la familia en la que lo ha hecho o de no tener la triste sombra de las deudas económicas planeando sobre su cabeza. Ella, además, trabaja y mucho en un negocio que aporta dinero, como es el de la televisión.

Si la sensación que Elettra me da, es la correcta, puede que incluso ella misma se preste a pagar la hipoteca de Tutto una vez salidos del encierro, o cuando este por fin destape su tapadera. Nunca me ha parecido una persona mala y egoísta, si no todo lo contrario.

Lo que yo no sabía, es que la mitad de Twitter son también herederos de grandiosas fortunas, para despreciar de esa manera a alguien que habla con educación y desde una situación poco o nada privilegiada.

¿Cuando hemos perdido la solidaridad, la comprensión, la capacidad de ponernos en el lugar del otro? ¿Desde cuando el ser humano es tan rastrero y despreciable? 

Cuando me encontraba en una edad más joven y vulnerable, mi padre me dio un consejo al que desde entonces no he dejado de dar vueltas en mi cabeza.

– Cada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien -me dijo- sólo tienes que recordar que no todo el mundo ha tenido las  mismas ventajas que tú.

-El gran Gatsby. F. Scott Fitzgerald.

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vrdd

Las verdades me las metieron con calzador

Por la garganta

Hasta el estómago

Por vía intravenosa

Antes de que supiera sumar

‘Papá y yo ya no queremos estar juntos’

He tenido que aceptar todas las verdades

Desde que era una cría

No tenía ni dientes de los de verdad

Pero es algo bueno

Ahora lo es

Puedo aceptarlo todo

Como venga

Pero no quiero mentiras

Ni engaños

Acepto lo que sea

Cualquier cosa

Si es verdad

Solo necesito

Tener la certeza

Me tiembla el pulso

Cuando no se

Que coño pretendes

Y claro,

No me da vergüenza preguntar

Por que necesito saber,

Simple

Siempre.

Como te atreves a volver.

Me muevo mas rápido que los átomos.

Voy a donde me lleve el viento.

Con quien quiera apuntarse.

A reír

a carcajadas.

Llorar

Y cantar

A movernos

En círculos

A acabar donde todo empezó.

A veros de nuevo.

Os creció la barba

Alguno puso un par de centímetros.

Y otros hicieron desprecio.

Yo aprendí un poco más de Galego

Descubrí quien me había echado de menos,

Afiancé.

Quemé el cuerpo

Y dejé el miedo atrás

Con tanto alcohol en sangre

Quien no lo haría.

Donde te sientes libre

Feliz

y poderosa

No hay miedo que valga.

Regaláis

vuestra amistad

vuestro amor

como si no valiera nada.

Sois

increíbles

No hay palabras.

Agradezco

cada palabra

bonita

que me regaláis

se convierte en energía

que es lo que somos.

A mi me vuelven las ganas de comerme el mundo.

Me recargáis las pilas.

Pero conseguís

que no pueda pasar sin vosotros.

Y eso duele

Una punzada

Por cada kilómetro.

Pero volveré

Aunque deje un pedazo de corazón cada vez

que le vamos a hacer

lo perderé allí,

merecerá la pena.

Y si no,

al menos lo intenté.

 

 

 

 

 

Primeras veces: Paddle Surf

¿Alguna vez habéis hecho Paddle Surf? Yo hoy ya puedo decir que si. 
Bueno, más o menos. 

Más menos que más. 

Vengo a compartir mi experiencia, más que nada para que no parezcais tan novatos como nosotros hoy (solo lo justito y necesario.)

Lo primero que tenéis que hacer al llegar a la playa, será buscar un chamizo, normalmente bien señalizado, donde alquilen tablas de Surf, paddle surf o cualquier otra variante que os apetezca probar ese día. 

Lo segundo, NUNCA jamás mandéis a vuestra tía, esa que va a la playa en PP a preguntar precioso. (PP = Pamela y Pareo, aunque esas siglas también pueden responder a Postura Pilates.)

El acercamiento, por vuestra parte, siempre ha de ser con paso seguro, como sabiendo lo que hacéis y lo que queréis. Chequead el material con ojo experto, aunque no sepáis ni como se coje el remo. 

A continuación, id hacia el agua haciendo como que la arena no quema mientras lleváis una tabla que parece que no pero pesa un carajo.

El señor que os da la tabla, que a mi esto me hace mucha gracia, por que de verdad, son todos primos hermanos, suele ser un tipo de media altura, con gafas de sol con montura blanca y reflejo azul o naranja, cuerpo atlético y una cara que nunca sabes si ronda los cuarenta o es que está el pobre un poco chamuscado por el sol,  que todos sabemos que eso envejece mucho. 

¿Por que son todos así…
… y ninguno así?

Aquí, se acerca el momento peligroso, entrar al agua. 

Ves como todo el mundo a tu alrededor se deslizan como sirenas, avanzan a velocidad de crucero y surcan olas como si llevasen años haciendolo. 

Y tu ahí, pinchandote los pies con las conchas, tragando ola tras ola y sin avanzar ni un milímetro. 

Aquí es donde empiezas a pensar si ha sido buena idea meterte en semejante berenjenal por gusto, sin que nadie te obligue. 

Y encima pagando. 

Menos mal que la broma solo cuesta 10 eurillos la hora, que bueno, tampoco es tanto. 

Ahora, a ponerte de pie. 

Venga, maja, tu que has sido tan valiente y te has lanzado a mar abierto sin curso de iniciación, ahora te toca bailar la conga un ratito hasta que consigas estabilizarte en la tabla. 

Lo cual, si el mar está un poco  bravo, no es nada fácil. 

Eso sí, mucho más entretenido. 

Pero, para ser honesta, la sensación de tener el mar abierto a tu alrededor, ser capaz, por primera vez, de mantenerte en pie y que esa ola no te tire de la tabla, de entrar, salir, caerte, subirte de nuevo, volver a intentarlo, volver a caer, ponerte de pie una vez más, que te lleve la corriente, remar hasta no sentir los brazos…

Darte cuenta, por una vez, de que eres una cosa pequeña y poco valiosa, en un medio grande, poderoso, diferente al tuyo, que a veces no perdona. 

Hoy he entendido lo que significa el mar para mucha gente a lo largo y ancho del globo. Hacer deportes de agua es un poco como torear. Sentir que doblegas al toro, un animal que te triplica en tamaño y peso, es sentir que tienes un cierto poder, momentáneo, sobre algo que, en cualquier momento puede volverse contra ti. Con el mar es lo mismo. 

Y mola un montón. La gente, la mayoría, sabrá que eres un novato, y que no sabes, pero eso no tiene por qué ser algo malo. Vas a pagar alguna novatada seguro, pero tranquilo, lo que te está esperando al otro lado, 

Es 

Lo 

Más 

💓🏄

La Historia de Sumi Aalto

Sumi Aalto era una mujer Finlandesa.

Sumi vivió y trabajó toda su vida en un pueblo minero al norte de Finlandia. 

Ese sitio donde las noches son eternas y desde donde se pueden ver auroras boreales. 

Sumi se encargaba de la cantina. Cada día, se levantaba a las 5 de la mañana para dar de desayunar y cenar a todos los mineros del pueblo. 

Sumi tuvo dos hijos con su marido. Uno de ellos, se le murió. 

Cierto día, una Sumi ya anciana comenzó a desarrollar problemas respiratorios. La seguridad social Finlandesa decidió enviarla a una residencia en Málaga durante tres meses, donde, decían, el clima húmedo y cálido le haría bien. 

Un regalo de jubilación. 

Sumi hizo su maleta, compró un libro de gramática española, y se fue a Málaga. 

Cuando llegó, Sumi pasó largos días encerrada en el cuarto de la residencia. Nadie la veía nunca. Sumi no sólo tenía asma, si no una depresión de caballo.  

Un día, algunos conocidos Finlandeses la invitaron a un baile organizado por ellos.

Sumi, por primera vez, aceptó. 

En ese baile, conoció a Dionisio, el que se convertiría, con el tiempo, en su esposo. 

Desde ese día, a Sumi ya no la volvieron a ver parar por la residencia. 

Tres meses pasaron y Sumi les hizo la peineta a los de Finlandia. 

Yo de aquí no me voy ni aunque me lleven arrastrada de los pelos, debió pensar en finlandés. 

Sumi paso el resto de su vida a caballo entre Málaga y Helsinki, con su Dionisio debajo del brazo. 

La primera vez que metió a Dionisio, en pelotas, en una sauna, al viejecito malagueño casi le da una ataque al corazón. 

Normal. El pobre unos años antes no hubiera podido ni darle un beso a Sumi en plena calle sin ir al calabozo. 

Entre otras cosas, en España, Sumi enseñó a mi madre a cocinar con horno y se dedicó a traficar con los licores de hierbas y frutas del bosque que hacía en Finlandia y traía a Málaga para venderlo. 

Dice mi padre que al final siempre lo acababa regalando a todo el que le caía bien. 

Que se pillaban algunos en el barrio unas cogorzas de campeonato con los licores aquellos. 

Mis padres la conocieron por que ella, que ya vivía con Dionisio, les alquiló su piso en Málaga, donde yo también viví de niña. 

La historia de Sumi es relevante por que es la historia de una mujer sin miedo. 

Cuando Sumi descubrió la felicidad hizo todo lo posible por mantenerla. Sumi aprendió español, se casó, se mudo a otro país, aprendió a cocinar con otros sabores, a tomar café en las terrazas de los bares del paseo marítimo, a pedir cañas, espetitos y hasta se acostumbró a ese humor tan andaluz que no todo el mundo entiende.  

Con 75 años, Sumi tenía un marido que la quería, un piso y un coche en Málaga, y un piso y un coche en Helsinki. 

Y no necesitaba más. 

Suimi pasó toda su vida por y para los demás. 

Hasta que se cansó. 

Y Andalucía le supuso una bonita casualidad que convirtió en su hogar. 

Me pregunto cuantas Sumis hay ahí fuera. 

Siendo felices

Por ser libres 

Y me pregunto si yo seré alguna vez remotamente parecida a Sumi. 

Feliz, valiente y libre. 

Mundo

En mi pequeño mundo de misera

Mis preocupaciones 

Son poca cosa

No perder mañana el avión 

Curarme la ampolla del pie

Saber que voy a hacer en Agosto

Veo

Un niño

Que llora

Desconsolado

Sus hermanas han muerto 

El no tiene nada

Ni la inocencia le queda

Todo perdido

Por la injusticia

La estupidez

Y la crueldad

Y creo que este mundo así 

Se va a la mierda

Y mientras más rápido 

Mejor

Estamos podridos

Todos

Lo hemos conseguido 

Y es que mientras más lo pienso

Más me pican

Las grandes injusticias

La miseria

El sufrimiento 

El dolor

El hambre

Y el miedo

Los miedos que yo tengo

Algunos días 

Hay gente que los enfrenta todo el tiempo

Y no precisamente por valentía 

Estoy asqueada

De tanta mierda

Que nos cae encima

No se si hacerme 

Anarquista

Pacifista 

Comunista

Hippie 

Como atacar

Un monstruo 

Que se lo está llevando todo

Hasta nuestra humanidad. 

Cracovia

Anímicamente, estoy hecha una mierda. 
Aunque estoy feliz. 
Pero me duele donde los sentimientos. 
Hoy he estado en una plaza donde hay 64 sillas. 

Por los 64.000 asesinatos. 

Al lado de esa plaza

Hay un callejón, 

Donde mataban a los niños

Puestos de cinco en cinco 

Muy juntos

Delgaditos

Atravesados todos por la misma bala

Que ser humano 

En sus cabales

Es capaz de hacer eso

Es una locura

En ese callejón no hay monumento

No hay monumento que valga

Ante tanto horror

Tanta locura

Tanto sinsentido

Y me jode

Que una ciudad

Tan preciosa

Tan bohemia

Llena 

De tranvías 

De bares

De gente

Con esa comida tan buena

Y tan barata

Con unos monumentos 

Esplendorosos

Una ciudad donde me quedaría a vivir

Guarde tanta oscuridad

En cada una de sus esquinas

Y me preocupa 

Comprobar

Que son heridas abiertas

Que no han cerrado

En absoluto

Por que no se habla de ello

No se habla 

De lo que duele 

No se sabe

Si tu abuelo 

Pegó tiros

O los recibió 

No se sabe si tuviste que quemar sus fotos

Con el uniforme del horror

O si tuvo un sótano lleno de gente

Pero me alegra

Saber

Ver

Aprender

De lo incomprensible 

Aunque luego me pese el corazón varios kilos

Y arrastre los pies

Y los ojos se me inunden un poquito

Y mientras bebo una cerveza

Me tiemblen las manos

No entiendo nada

Intento respirar 

Profundo

Cierro los ojos 

Y no lo puedo evitar 

Veo a mi alrededor

La incredulidad 

Negar la realidad

No nos pueden matar a todos

Es imposible 

Si, hay un muro

Es una cárcel 

Pero eso significa que nos van a dejar tranquilos, ¿verdad? 

Acaban de abrir una guardería. 

Eso es bueno

Como nos van a matar a todos

No digas tonterías 

Y dos semanas después 

Todo se acaba

Gritos, pólvora, sangre

Y hoy, sillas. 

64.000

Se dice pronto, ¿eh?

Me siento en una 

Feliz de estar

De haberlo visto

De aprender

De ver con mis propios ojos

De que me cuenten

Con honestidad

Que Schlinder no sabía que salvaban judíos en su nombre 

Y el que lo sabía 

Los escogia

Tenían que ser buenos trabajadores

Para llevarselos la fábrica a Alemania 

Que venían los rusos

Salvaban vidas

Como un negocio mas

Una inversión empresarial

Mucha gente no tuvo las manos limpias. 

No actuaron. 

O sí.

Los médicos que envenenaban a sus pacientes para librarlos de una muerte indigna, cruel e inhumana 

Que acabaron atravesados por las balas

Por matar con amor. 

Por asesinar con compasión 
Hoy 

La población judía 

Son 600 personas

Y en su lugar de reunión

Se puede aprender Japonés 

Y hacer yoga

No quieren otro gueto

Quieren ser más 

Y mejores

Y felices

Y vivir en paz, por fin

Que es lo que queremos todos

En esta vida

Pero vivir aquí no es vivir en paz

No si quieres entender

Si eliges recordar

Hay que elegir

El futuro

O el pasado

Y yo 

Quiero mirar al futuro

Tener esperanza

Pero pienso en ti

Abuelo, 

Necesito saber, 

Enterarme 

de que te hicieron

💟

Auschwitz 

Hoy he estado en el epicentro del horror europeo durante largos años. 

Auschwitz me ha agitado por dentro tanto como me ha agotado por fuera. 

No por andar mucho, el corazón, ya encogido, no nos ha permitido pasar de Auschwitz y llegar a Birkenau, si no por la falta de piedad, la crueldad, la humillación, el daño inmenso de la que he sido testigo de excepción. 

Auschwitz me ha golpeado como un mazazo, de la cabeza a los pies, sin piedad, con la honestidad de un lugar que se ha mantenido intacto con una intención clara. La no repetición de la mayor masacre consentida, organizada y cruel de la historia de la humanidad. 

Un lugar, tan lleno de odio como de esperanza. Tan lleno de sombras como de luz. 

Durante 5 o 6 horas no he visto a nadie sonreír. Reír. Elevar la voz. No he visto a nadie gamberrear ni hacer el idiota. Soy yo la que lo suelo hacer, pero hoy no me apetecía.


Me sorprende, me sorprende la estructuración, la tremenda organización de cuando no había ordenadores, PDF, ni bases de datos, los líderes nazis, los soldados, los que participaron, que llevaron a cabo unas actuaciones conscientes, prolongadas y absolutamente terroríficas sin el mayor atisbo de compasión y de humanidad que yo quiero seguir pensando que el ser humano tiene, aunque cueste mucho después de lo hoy presenciado. 
Los polacos que tiraban pan dentro de los trenes de judíos, los que les escondían, los que les llevaban agua, comida o medicinas. Las guerrillas. Esa madre que le dió su libro de oraciones a otra para que pudiera enfermar a su hijo dándole de comer ese papel y evitar que los médicos se lo llevarán para experimentar con él. 

Cuando lo último que te queda es tu fé, tu última posesión es tu libro de oraciones, probablemente una muy preciada, y la das para intentar salvar una vida.

Una obra mastodóntica de construcción, para aniquilar a un enemigo que te has inventado, un gasto económico brutal en una Alemania en una crisis económica y de valores que agitó Europa de punta a punta y la destrozó, la rajo de arriba a abajo.

Podría detenerme a hablar de las torturas, las maldades, las crueldades cometidas contra el pueblo judío y contra muchos otros, pero sería regodearme en un morbo inútil. 

Lo que si me preocupa y me atenaza el corazón es como es posible que eso sucediera. Que nadie lo parara. Que a nadie le pareciera algo absolutamente y terrorificamente inhumano. 


Que las fuerzas del poder decidieran, así, sin más, acabar con un pueblo. Arrasarlos de arriba a abajo. 

6 millones de vidas. 

6 millones de muertes. 

De 250.000 niños quedaron 450.

450 supervivientes del horror más absoluto. 

Que al parecer perdonan. 

Dicen ellos, 

Que el odio consume. 

Que el camino a una vida sin miedo, más feliz

Es el amor

Que a través del amor, se perdona. 

Se concede algo que va más allá de nuestras vidas. 

Una nueva oportunidad, 

De no cometer los mismos errores

De que nadie vuelva a andar el camino más terrorífico. 

De ser habitante de una gigantesca cárcel. 

De ser maltratada, humillada, sometida, por aquellos que dicen ser superiores a mi. 

Yo no se si sería capaz. 

De perdonar. 

Pero soy capaz de darme cuenta de que está volviendo a pasar. Ponemos muros, levantamos fronteras, odiamos a nuestros vecinos, a nuestros hermanos. 

Sembrando el odio. 

Entre unos y otros. 

Tendremos que amar. 

O este mundo. 

Se irá a la mierda

Por tercera vez consecutiva. 

Budapest 

Voy a escribir

Otra vez

No se si es por que estoy cansada

Borracha

O por que me aburro

Aquí se hace de día a las 4:32

Hoy me ha pillado con un alemán 

Ayer con irlandeses

Enseñando a bailar

A otros seres 

No se que será mañana

Espero que me pille dormida

Ha sido divertido

Beber

Reir

Aunque no haya fotos

Aunque siempre sea la última que queda

Despierta

Aunque me pierda de camino a casa

Aunque vuelva sin llaves

Un alemán y un irlandés que se alían 

Para rescatarme

Del desastre 

De mi misma

Y yo mientras 

Echándole un pulso a la ciudad

Que no puedo ganar

Tendré que amortiguar el golpe

Cuerpos que se levantan

A abrir panaderías

Y negocios

Otros que van a la cama

No pueden mas

Cenan espaguetis 

Y una pera

Sin piel 

Como las de mi abuelo

El calor de los bares en ruinas

La decadencia que recuerda el desastre

Los muros, sus agujeros con balas. 

Las calles en llamas

La gente, asesinada

En el río

Que aquí es verde 

La ciudad más bonita del mundo 

Las peores atrocidades

Rezarle a la virgen de la libertad

Cerveza en mano

Que estamos borrachos 

Y queremos curarnos 

De la sobriedad

Que nunca sepamos que es eso

De enterarnos que pasa

Estamos vivos

Y ya es bastante.

Los 18 años que aún no he tenido 

Que tendré para siempre 

Perder la cartera

Embarcar las llaves en un balcón 

Que te persigan las brujas  

Las pizzas con forma de corazón 

Canadienses

Y los nombres 

Que te inventas

Para ellos

Irlanda

Un año después 

Hace acto de presencia 

Me recuerda

Lo que no puedo olvidar 

Mi isla

Pérdida en medio del atlántico 

De mi memoria

Ahora

Iría a contar estrellas

Pero veo el sol

Por que yo

Soy de españa

Del Sur

Y de que ciudad 

No importa 

Dejad de preguntarlo

Que en el sur 

Desde todas las ciudades

Se ve el sol. 

He amado

He amado. 

A lo loco. 

De la única manera que se puede amar. 

He amado. 

Como un animal herido. 

Mordi el lodo. 

De tanto amar, 

Se me gastaron las ideas 

Se me limó el corazón, 

Se me quemaron las ganas. 

Amé  como solo aman los que saben que lo pueden perder todo. 

Pero, aun así, amé sin miedo. 

Nunca derrame una lágrima. 

Por que amar fue un regalo. 

Que me hizo la vida.

Dice Extremoduro 

Que amar ensancha el alma.

Yo con mi alma me puedo hacer ahora un edredón. 

Amé sin saber, por intuición. 

Y aún amo agradecer, 

haber amado

Fue un acto de valentía. 

Como saltar sin paracaídas. 

Yo me estrellé. 

Se me rompió algo por dentro

Me dejaron coja. 

Perdí el sentido del gusto

Y el del olfato

El eclipse de sol más largo de la historia. 

2 años. 

731 días 

17.544 horas 

1.052.640 minutos

Es mucho tiempo de no amar. 

Me resentí. 

Pensé que ya no podía. 

Que estaba rota. 

Pienso, que tuve suerte

Por que amé. 

Ame pronto

A lo loco

Por inercia 

Pero amé 

Sin duda. 

Hay gente que no ama nunca. 

Se casan 

Y tienen hijos

Y nietos

Y una casa en el campo

Y un coche bonito. 

Pero no tienen 

Lo que hay que tener. 

Yo tuve las ganas, 

El arrojo

Y la paciencia 

Y después, 

Tuve la sangre fría 

De arrancarme un pedazo. 

Y hoy

Estoy curada

No se como ha pasado

Me ha crecido la cola 

Como a las lagartijas. 

Hoy ya puedo amar

Como se ama a las pequeñas cosas. 

No es el tsunami que arrasa con todo 

Ni el sol que nos quema la piel

Pero es el rayo 

Que nos calienta la cara 

Después del puto invierno. 

Puedo sentir.

Como se derrite la escarcha. 

Como cruje el óxido 

En los gones

De entre la columna vertebral

Me desperezo 

Como un animalito

Salgo del caparazón 

Que le roban a las tortugas

Para hacer peines

Y grito

Fuerte

Ya he vuelto

Y vengo a amar.